martes, 17 de abril de 2018

Dear...

Después del caótico examen de matemáticas, saqué mis conclusiones. Y es que al fin y al cabo mi vida es como ese examen.
Rompí tres o cuatro hojas por inseguridad, no confiaba en mí misma y eso fue el atajo para la decepción, como he hecho con mi vida, pero no he sido quien me rompió sino que dejé que me hicieran mil pedazos pues eso,tres o cuatro veces y me decepcioné a mi misma por sentirme tan abajo cuando sabía que merecía estar en lo más alto.
Logré, que después de sufrir una crisis existencial en ese examen y querer largarme entregando una hoja con mi nombre, hacer unos cuantos ejercicios. Y es que tras cada ruptura dolorosa, queriendo irme muy muy lejos, consigo seguir adelante por muchos tachones que tenga mi historia.
Puede que no, que no consiguiera tener la nota que quería, pero si miras todo lo que había detrás de ese examen, quizás me merecía una nota más alta, hay mucho esfuerzo y mucho dolor detrás de ese papel con cuentas. 
Pues eso es lo que pasa, quizás me merezco algo mejor que tú, pero la vida no sabe mirar atrás y solo quiere que mires hacia el frente.
Después de todo esto, me di cuenta de que soy una raíz cuadrada negativa, porque esta locura no tiene solución, yo no quiero tanta cordura.
Dear ex:
Ojalá algún día te des cuenta de que lo único que quise es hacerte feliz.
Dejemos el amor a un lado, apartemos mi fracaso escolar y el resto de cosas negativas. Cuando sale el sol intento ver el lado positivo a todo, el sol platónico está asociado al bien, y en parte yo también lo asocio.
Hoy no te voy a llamar X, porque no creo que seas una incógnita, sino una solución.
Querida Ana, gracias por darme lecciones de vida cada día que te sientas a mi lado, gracias por hacerme amenas todas las semanas cuando estamos de exámenes hasta el cuello.
Creo que eres la razón por la que sigo dejándome la piel en este curso, en parte para no decepcionarte a ti, estoy segura de que lograrás todas y cada una de tus metas, porque no dejas de retarte, porque desafías a la vida cada vez que andas. Sé que serás la mejor de toda tu carrera, sea cual sea por la que te decantes.
Espero que te quieran de la manera que tu quieres, porque eres la que más se lo merece, y si no encuentras tu media naranja, sigue comiendo mandarinas.
Sigue sonriendo a la vida como si ella no dejara de putearte, porque el karma te devolverá todas y cada una de las cosas buenas que has hecho.
Sigue sin arrepentirte de cada cosa buena que haces y que personas de mierda desprecian, sigue vistiéndote de revista cuando las cosas vienen mal dadas, y sigue llamándome idiota cada vez que suelto alguna tontería para provocar tu risa. La cosa es... SIGUE, pero por favor a mi vera.
Querida yo del futuro:
No te separes de la gente que siempre te dio el impulso para alzar el vuelo. Deja de buscar el amor, al fin y al cabo vas a seguir sin creer en él. Espero que te hayas perdonado por cada vez que te has hecho daño y por las veces que te has odiado cuando te mirabas al espejo, espero que sigas igual de fuerte porque sabes salir de todo.
No vuelvas a tocar rosas con espinas, que luego te quejas de dolor.

sábado, 7 de abril de 2018

Dame tiempo

No es que necesite hacer y deshacer el puzzle una y otra vez, es que han ido desapareciendo piezas que hacen imposible reconstruirlo de nuevo.
Después de cuatro años, me he dado cuenta de que había una pieza que no conseguía encajar con el resto, y solo estorbaba incapacitando la posibilidad de encontrar la que faltaba. Era necesario oír de otras bocas el "lo has intentado, no es culpa tuya" aunque no haya desaparecido mi sentimiento de culpa.
Creo que hice lo correcto para los dos, necesitamos estar un tiempo sin vernos, sin saber uno del otro. No sé si estoy mejor sin ti, pero viendo el atardecer desde la azotea no puedo evitar el echarte de menos. 
Cuando estás en lo más alto, los recuerdos revolotean, siento frío al no tener tu brazo sobre mi hombro, al no tener tu cálida sonrisa bailando y señalando el futuro que tendríamos. Eramos de película no te lo voy a negar. 
Si lo hice así de frío, fue porque también era lo mejor para ti, te lo aseguro, aunque hiciera daño era lo más cuerdo. Nunca dejaremos de ser aquellos niños que se conocieron con catorce e intentaron correr siempre delante de los problemas, escapar de la realidad, por mucho que pase el tiempo siempre seremos dos locos.
Hablo de otra pieza, que encajaba a la perfección con el resto, que daba estabilidad a la estructura, y de un día para otro desapareció. No me canso de buscarla por cada rincón, pongo demasiado empeño en volver a toparme con ella, pero nunca hay respuesta.
Hablo de dos corazones rotos que se conocieron en el sexto mes del año, con doce días largos sin haberse tropezado. Es difícil no vivir de recuerdos, como el primer beso cuando te habías bajado de este estúpido bus y yo andaba perdida tratando de encontrarte, como enseñarte donde había intentado olvidar cada una de mis decepciones, donde me había sentado y me había hecho pequeñita a medida que el día se apagaba.
Siete días dan para mucho, para mucho amor, para muchos recuerdos y para corretear por diferentes sitios de Madrid dejando un beso en cada uno de ellos.
Cuando te encierras tú mismo en una jaula, es difícil que te des cuenta que tienes las alas más bonitas del planeta y que eres capaz de volar muy alto, por cada acierto no te has movido del sitio pero por cada fallo has puesto un barrote hasta construir tu propia jaula, donde crees que nada te puede hacer daño pero donde estás totalmente desprotegido.
Aislarte cuando vienen las cosas mal dadas es una de tus formas favoritas de hacer daño, dar y no recibir también cansa, ya te lo habrán dicho. Tengo esperanzas de que vuelvas, de que vuelvas a alzar el vuelo y te poses en mí, pero no estoy segura de quererlo.
Me gustaría contarte como mil noches he hecho, el desastre que es mi vida. Esta vez en menos de veinticuatro horas mi vida cambió radicalmente, tengo ganas de volver a escribirte y decirte que todo irá bien porque no te voy a dejar caer, pero cuando el orgullo habla, el corazón calla.
Después de que me llamaran tóxica, como los gases, después de haber llorado hasta las mil y al día siguiente sonreír como si el viento me hiciera cosquillas, quiero recordarte que fuiste una de las razones por las que abría los ojos día a día.
No digo que seas un cobarde por huir, yo también lo hice, pero yo hoy voy a luchar aunque vaya a contracorriente, sé que vuelo alto y no voy a dejar que me encierren, pienso ir con toda la bandada, ellos alzan el vuelo para que yo no caiga.
Así que no, no quiero darte tiempo para que te hagas más débil, he visto tus ojeras y que apenas puedes abrir los ojos, y no quiero seguir dándote tiempo, quiero que veas que el tiempo solo no sirve más que para dar vueltas y vueltas a los mismos errores todo el rato.

Quiero darte tiempo, tiempo de risas, de nuevos lugares. 
Quiero darle tiempo al resto de piezas de mi puzzle para que decidan si irse o quedarse, quiero muchas cosas, entre otras a ti.