sábado, 21 de octubre de 2017

Hablemos de principios

Hola, de nuevo…
Hoy vengo a devolverte las palabras que me regalaste algún día de esos en los que parecía que el sol no iba a darse nunca por vencido y la luna no saldría en ningún momento.
A la misma a la que le dejaste leer entre lineas que era una zorra sin principios, a la que le hiciste dudar hasta de sí misma, hoy te está escribiendo esto y que por primera vez en años no lo hace para ella misma, si no para que también lo lean otros.
Esa zorra sin principios que algún día me llamaste hoy viene a decirte que no soy yo la que carecía de ellos, porque aunque muchas veces le pesaran, los ha seguido en todo momento.
Sin embargo, tú que tanto hablabas de serles fieles, también a ellos les has puesto los cuernos.
La piel de gallina ya no me la ponen tus besos en el cuello (que como me jodía no poder controlar eso) ni tus audios con lo que habías tachado y vuelto a escribir mil veces en un folio del que ahora solo quedan restos de tinta, porque sí, debo admitirte que eras jodidamente bueno en hacer que mis mariposas revolotearan, pero al fin y al cabo eres un capullo que no puede tener las suyas.
No tenías mucho que envidiar a Lorca, ni a muchos otros, furiosos estarían ellos al saber que hubiera cambiado su arte por verte escribir en el folio una vez más.
El otro día me dijeron que siguiera adelante con esto, que era muy grande lo que estaba haciendo, pero creo que mienten… Son ellos los que hacen grande mis palabras por ser capaces de sentir mi dolor vomitado en una simple pantalla y que ellos logran que la transpase y se les clave en el pecho.
Me he leído en otras pantallas, porque es precioso sentirte identificada con lo que alguien escribe y pensar que no eres la única sobre la faz de la tierra que lo sufre, pero no te imaginas lo que es leerte en la pantalla, entre versos o entre prosa, que más da, cuando sabes que alguien está hablando sobre ti y acierta tan de lleno con todo lo que dice.
Porque sí, cuando me rompen el corazón nuevamente me vuelvo la más hija de puta en este tema, pero esta vez no he sido yo quien ha dado al interruptor para apagar mis sentimientos fue él quien creó un cortocircuito en el que apagó todo lo que tenía dentro.

Por lo que hoy vengo a decirte que he vuelto a tumbarme a ver las estrellas, aunque esta vez no rezaba por tenerte al lado, y me han repetido por última vez  que los fugaces éramos nosotros.



La pionera de los blog en mi ciudad, la impulsora de que hoy siga teniendo más ganas de que esto salga adelante, la que no parece que la importe nada pero es capaz de sufrir tu dolor.
Y es que daría lo que fuera por ponerme en tu lugar y no verte sufrir ni un día más, sabes muy bien lo agradecida que estoy por la entrada que me dedicaste, por aguantarme cuando yo misma no sé hacerlo y por seguir conmigo durante todos estos años.
Ella sí que es prosa o verso en cualquiera de sus aspectos, y los que me leéis a mi (que aún estoy impresionada de todos los que sois), os pido como favor que os paséis a leer el suyo, y para mi, mi favorito.
Sin más descaro os dejo aquí el link, al que os engancharéis tanto como a vuestra serie favorita.

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