martes, 18 de septiembre de 2018

Nueva etapa decían

Después de un verano un tanto extraño, vuelvo a Madrid, sin ilusión pero con ganas, es triste perder la ilusión pero una vez que eres capaz de reconocer en voz alta que la has perdido por prácticamente todas las cosas, te acostumbras.
Conoces a una persona, que te gusta, eso es raro, porque intentas evitar todo lo que tenga que ver con sentimientos desde hace mucho tiempo, te intentas alejar de todo lo que puede cambiar tu estado de ánimo, supongo que por miedo. El miedo también es triste, porque eso antes no existía, pero no vas a poner tu corazón de hielo en cualquier mano.
El primer día de la universidad, fue raro y duro, tan duro que caí rendida en las teclas del portátil con los ojos cerrados, mientras la profesora de estadística explicaba algo que seguramente fuera importante.
No estoy segura de haber escogido el camino correcto, pero de momento voy a seguir en línea recta, el resto ya se verá.
Veo amanecer todos los días desde una ventana y no es la de mi habitación, tampoco están tus brazos.
En la universidad vas a conocer mucha gente decían, soy la única que creo que no he cruzado palabra con nadie aún, tampoco me preocupa, ser sociable nunca ha sido lo mío y no busco hacer amigos.
En teoría de la educación hoy nos han planteado algo bastante curioso, que yo por lo menos ya me había planteado anteriormente ¿Qué es ser diferente, único?
Han respondido algo así como que potenciar la individualidad de cada uno, tus virtudes sobretodo. Me hacía gracia, todos quieren ser diferentes pero son todos iguales. Te fijabas en cada uno y los mismos pantalones, el mismo tipo de jerseys o camisetas, y las zapatillas que siguen la moda, sin embargo, todos se consideran diferentes. Nuestra ropa también habla, y te lo dice alguien que no se esfuerza en llevar el mejor outfit, que con un chándal, una camiseta ancha y unas zapatillas va servida. El caso, es que cuando alguien no sigue esas modas, es diferente, no lo consideran algo positivo y se alejan.
Probablemente no sea mi caso, soy bastante normal y me gusta pasar de largo, pero supongo que no lo consigo, porque soy la del chándal rosa que no le gusta hablar con la gente y que eso no le preocupa en absoluto.
Porque soy esa que mientras el profesor cuenta como va a evaluar, ella mira pisos en Londres planeando una huida.
Queréis ser tan distintos que termináis siendo todos iguales.
No sé como es esta nueva etapa, pero si me he equivocado de camino, me doy media vuelta, que tampoco llevo mucho recorrido.
Por último deciros que ahora creo en el amor, pero no en las personas, porque alguien que se coló en mi vida de un día para otro me dio el mejor argumento que he escuchado hasta ahora:
El amor es la hostia, pero las personas somos decepcionantes.
Así que espero, que vuelvas a abrazarme, a mirarme con cara de deseo y que vuelvas a provocar la sonrisa que tanto dijiste que te gustaba, porque no he vuelto a sacarla desde que fuiste.
Y si tengo que volver a decirte algo, será que quiero volver a verte semidesnudo entre unas sábanas que ni siquiera son nuestras.

martes, 17 de abril de 2018

Dear...

Después del caótico examen de matemáticas, saqué mis conclusiones. Y es que al fin y al cabo mi vida es como ese examen.
Rompí tres o cuatro hojas por inseguridad, no confiaba en mí misma y eso fue el atajo para la decepción, como he hecho con mi vida, pero no he sido quien me rompió sino que dejé que me hicieran mil pedazos pues eso,tres o cuatro veces y me decepcioné a mi misma por sentirme tan abajo cuando sabía que merecía estar en lo más alto.
Logré, que después de sufrir una crisis existencial en ese examen y querer largarme entregando una hoja con mi nombre, hacer unos cuantos ejercicios. Y es que tras cada ruptura dolorosa, queriendo irme muy muy lejos, consigo seguir adelante por muchos tachones que tenga mi historia.
Puede que no, que no consiguiera tener la nota que quería, pero si miras todo lo que había detrás de ese examen, quizás me merecía una nota más alta, hay mucho esfuerzo y mucho dolor detrás de ese papel con cuentas. 
Pues eso es lo que pasa, quizás me merezco algo mejor que tú, pero la vida no sabe mirar atrás y solo quiere que mires hacia el frente.
Después de todo esto, me di cuenta de que soy una raíz cuadrada negativa, porque esta locura no tiene solución, yo no quiero tanta cordura.
Dear ex:
Ojalá algún día te des cuenta de que lo único que quise es hacerte feliz.
Dejemos el amor a un lado, apartemos mi fracaso escolar y el resto de cosas negativas. Cuando sale el sol intento ver el lado positivo a todo, el sol platónico está asociado al bien, y en parte yo también lo asocio.
Hoy no te voy a llamar X, porque no creo que seas una incógnita, sino una solución.
Querida Ana, gracias por darme lecciones de vida cada día que te sientas a mi lado, gracias por hacerme amenas todas las semanas cuando estamos de exámenes hasta el cuello.
Creo que eres la razón por la que sigo dejándome la piel en este curso, en parte para no decepcionarte a ti, estoy segura de que lograrás todas y cada una de tus metas, porque no dejas de retarte, porque desafías a la vida cada vez que andas. Sé que serás la mejor de toda tu carrera, sea cual sea por la que te decantes.
Espero que te quieran de la manera que tu quieres, porque eres la que más se lo merece, y si no encuentras tu media naranja, sigue comiendo mandarinas.
Sigue sonriendo a la vida como si ella no dejara de putearte, porque el karma te devolverá todas y cada una de las cosas buenas que has hecho.
Sigue sin arrepentirte de cada cosa buena que haces y que personas de mierda desprecian, sigue vistiéndote de revista cuando las cosas vienen mal dadas, y sigue llamándome idiota cada vez que suelto alguna tontería para provocar tu risa. La cosa es... SIGUE, pero por favor a mi vera.
Querida yo del futuro:
No te separes de la gente que siempre te dio el impulso para alzar el vuelo. Deja de buscar el amor, al fin y al cabo vas a seguir sin creer en él. Espero que te hayas perdonado por cada vez que te has hecho daño y por las veces que te has odiado cuando te mirabas al espejo, espero que sigas igual de fuerte porque sabes salir de todo.
No vuelvas a tocar rosas con espinas, que luego te quejas de dolor.

sábado, 7 de abril de 2018

Dame tiempo

No es que necesite hacer y deshacer el puzzle una y otra vez, es que han ido desapareciendo piezas que hacen imposible reconstruirlo de nuevo.
Después de cuatro años, me he dado cuenta de que había una pieza que no conseguía encajar con el resto, y solo estorbaba incapacitando la posibilidad de encontrar la que faltaba. Era necesario oír de otras bocas el "lo has intentado, no es culpa tuya" aunque no haya desaparecido mi sentimiento de culpa.
Creo que hice lo correcto para los dos, necesitamos estar un tiempo sin vernos, sin saber uno del otro. No sé si estoy mejor sin ti, pero viendo el atardecer desde la azotea no puedo evitar el echarte de menos. 
Cuando estás en lo más alto, los recuerdos revolotean, siento frío al no tener tu brazo sobre mi hombro, al no tener tu cálida sonrisa bailando y señalando el futuro que tendríamos. Eramos de película no te lo voy a negar. 
Si lo hice así de frío, fue porque también era lo mejor para ti, te lo aseguro, aunque hiciera daño era lo más cuerdo. Nunca dejaremos de ser aquellos niños que se conocieron con catorce e intentaron correr siempre delante de los problemas, escapar de la realidad, por mucho que pase el tiempo siempre seremos dos locos.
Hablo de otra pieza, que encajaba a la perfección con el resto, que daba estabilidad a la estructura, y de un día para otro desapareció. No me canso de buscarla por cada rincón, pongo demasiado empeño en volver a toparme con ella, pero nunca hay respuesta.
Hablo de dos corazones rotos que se conocieron en el sexto mes del año, con doce días largos sin haberse tropezado. Es difícil no vivir de recuerdos, como el primer beso cuando te habías bajado de este estúpido bus y yo andaba perdida tratando de encontrarte, como enseñarte donde había intentado olvidar cada una de mis decepciones, donde me había sentado y me había hecho pequeñita a medida que el día se apagaba.
Siete días dan para mucho, para mucho amor, para muchos recuerdos y para corretear por diferentes sitios de Madrid dejando un beso en cada uno de ellos.
Cuando te encierras tú mismo en una jaula, es difícil que te des cuenta que tienes las alas más bonitas del planeta y que eres capaz de volar muy alto, por cada acierto no te has movido del sitio pero por cada fallo has puesto un barrote hasta construir tu propia jaula, donde crees que nada te puede hacer daño pero donde estás totalmente desprotegido.
Aislarte cuando vienen las cosas mal dadas es una de tus formas favoritas de hacer daño, dar y no recibir también cansa, ya te lo habrán dicho. Tengo esperanzas de que vuelvas, de que vuelvas a alzar el vuelo y te poses en mí, pero no estoy segura de quererlo.
Me gustaría contarte como mil noches he hecho, el desastre que es mi vida. Esta vez en menos de veinticuatro horas mi vida cambió radicalmente, tengo ganas de volver a escribirte y decirte que todo irá bien porque no te voy a dejar caer, pero cuando el orgullo habla, el corazón calla.
Después de que me llamaran tóxica, como los gases, después de haber llorado hasta las mil y al día siguiente sonreír como si el viento me hiciera cosquillas, quiero recordarte que fuiste una de las razones por las que abría los ojos día a día.
No digo que seas un cobarde por huir, yo también lo hice, pero yo hoy voy a luchar aunque vaya a contracorriente, sé que vuelo alto y no voy a dejar que me encierren, pienso ir con toda la bandada, ellos alzan el vuelo para que yo no caiga.
Así que no, no quiero darte tiempo para que te hagas más débil, he visto tus ojeras y que apenas puedes abrir los ojos, y no quiero seguir dándote tiempo, quiero que veas que el tiempo solo no sirve más que para dar vueltas y vueltas a los mismos errores todo el rato.

Quiero darte tiempo, tiempo de risas, de nuevos lugares. 
Quiero darle tiempo al resto de piezas de mi puzzle para que decidan si irse o quedarse, quiero muchas cosas, entre otras a ti.



jueves, 1 de marzo de 2018

Eres gilipollas

La lluvia siempre ha sido un temporal que me ha tocado un poco la moral, siempre consigue ponerme triste, o no querer salir de la cama. Pero hoy mi sexto sentido, nada más abrir los ojos me avisaba que no iba a ser mi día, que no debía salir de mi cuarto, pero aún así he querido echarle un par de ovarios al asunto, grave error, como siempre.
Tras un día en el que no me sentía yo, aunque me haya puesto mi sudadera favorita y unas zapatillas que me hacen recordar muy buenos momentos, ha llegado alguien a poner la guinda al pastel, lo que viene siendo para joderme un poco más.
Las palabras duelen cuando vienen de bocas a las que aprecias, pero más de las bocas que se conocen y han pasado tanto tiempo acariciándose.
Y es que ahora, al parecer debo de cambiar, porque tratar por igual a mis amigos que a mis amigas supone un problema, ¿en que cabeza cabe bromear con tu amigo si se trata de un hombre? Que se note la ironía.
Gracias a lo de hoy, a ti, he conseguido adivinar porque me convertí en una  persona tóxica en mis relaciones, ahora entiendo que tú me hiciste creer que quien no tiene ataques de celos no te quiere. Y la verdad es que me avergüenzo, ojalá las cosas hubieran sido distintas y no me hubieras hecho desconfiar con tus actitudes de los que se merecían mucho más que mi confianza.
Pero es que en vez de preocuparte por si hablo con diez, veinte o cincuenta chicos, ojalá te preocuparas por el daño que haces a la gente que te rodea, por el daño que has hecho a tu familia y por tu problema con las drogas, que a mí no me la cuelas que tus "ya no me drogo" me los conozco desde hace mucho. 
Ahora pensaréis lo peor de lo peor, pues acertáis, por lo menos hay yonkis que valoran lo que tienen o lo que la gente les da. Tú ni eso, porque como no me he jugado veces el cuello por ti, como no he dado todo de mí porque tú salieras de mierdas, o mucho mejor, como no me has hecho presentarme en pleno Madrid centro para recoger uno de tus "recados" por la noche, con gente que no conozco y poniendo en peligro mi vida, pues total, si eso es lo que hace cualquier zorra como yo ¿no?
Así que hoy cuando me he mirado al espejo y tenía los ojos empapados, me he dicho si es que ERES GILIPOLLAS, puedes ir de mala, puedes vengarte y puedes tener ideas terriblemente crueles, pero luego de buena pasas a ser una imbécil, que no solo ha perdido tiempo, ha perdido dinero y ha perdido personas por un ser totalmente tóxico. Tras enfadarme conmigo misma, le di la vuelta a todo otra vez, y es que puede que yo sea gilipollas, pero me encuentro con personas como tú y se me pasa un poco al sentirme infinitamente más inteligente.
Con 19 años y sigues siendo el mismo niñato que conocí con apenas 14, vergüenza me daría, pensaba que cambiarías, por lo menos conseguiste que me tragara que de verdad sufrías por no poder ser fiel aunque quieras realmente a una persona, enhorabuena, eres un gran actor.
Pero el Oscar a la mejor película de 2018 también va para ti, que sin tener ni puta idea de cual es mi entorno, te da un ataque de celos sin recapacitar que no somos nada y te piensas que mis amigos tienen un derecho a roce conmigo.
Si es que ya decía yo, que los tíos como tú servís para follar y poco más, ahora que te he bajado del altar, tampoco sirves mucho para eso, pues te faltan los mismos centímetros de pene que neuronas en el cerebro.
Triste sería admitir que me he corrido más con grandes temas que contigo en la cama.
La próxima vez, piensate dos veces a quien llamas zorra, a quien bajas el tanga, no soy maga, pero siempre tengo un as debajo de la manga.

martes, 23 de enero de 2018

Enero

Empecé el año como otro cualquiera, pensando que este año las cosas cambiarían, aún sabiendo que me mentía a mi misma.
Pues no, nada a cambiado, o por lo menos no a mejor, es verdad que besé a una persona el uno de enero, lo que muchos habrían deseado, y era la persona a la que quería, de la que estaba enamorada o en proceso de desamor ya no sé...
Fue un beso un tanto agridulce, pues aunque intentara convencerme sé que nada cambiaría.
Y ahora sé que cobarde no es un suicida, que cobarde soy yo por no decirte que te echaría de menos, que nos echaría de menos.
Cobarde por acostarme con unos ojos verdes a los que quiero querer pero con ganas de levantarme al lado de unos azules.
Sé que has vuelto a corretear por Madrid, esta vez no estabas atado a mi mano, mirabas a una rubia con deseo aunque me consuela que fuera una cerveza.
Y ahora tengo algo más claro que conocemos a personas en el momento equivocado, en las distancias erróneas... Pero también me he dado cuenta de que las cosas son más fáciles de lo que pensamos, solo que tenemos la extraña manía de complicar todo.
Te sorprendería saber cuantas noches he mirado al techo intentando que él me diera una respuesta, cuantas veces he consultado con mi almohada si debería escribirte todo lo que me duele pero como es obvio no he recibido una respuesta y yo no he sabido responderme, por lo que la cobardía se apodera de mi.
Apenas tengo fuerzas para terminar el mes, me siento más débil que nunca. He de confesarte que he vuelto a tener los pelos de punta, no ha sido una canción ni otras bocas, he sido yo misma al verme reflejada en el espejo que parecía uno cóncavo y al ver que la persona que hay frente a mi no soy yo, me he perdido por intentar ganarte y no veas que si duele...
Pero después del primer amor nunca duele lo mismo, claro que me has dolido, como si me estuviera rompiendo parte por parte todos los huesos del cuerpo, pero después del primero sé que de amor no se muere nadie, y que yo no voy a ser la primera en hacerlo.
Ha llegado un momento en el que me dueles más que me quieres y eso no soy capaz de permitirlo, no sé cuando sacaré las fuerzas para decirte adiós, un adiós que no volverá a saludarte, porque aún no logro entender porque te empeñaste en volver cuando sabías que todo estaba roto. Quizás habría logrado entenderlo si te hubieras tomado las molestias de volver a pegar todos esos trozos que era yo, pero volviste para pisotearlos uno por uno.
Ojalá algún día pueda perdonarme por abandonarme, por no ser capaz de quererme y por tratar de engañarme.
Hoy quiero que sepas que quiero bajarme de este tren que me tiene atada de pies y manos pero el muy capullo ahora no quiere parar.