Después de casi un año, he vuelto. Lo siento por teneros un poco abandonados todo este tiempo, pero decidí tomarme un descanso, un descanso en el que me sentaba conmigo misma como si de una entrevista se tratase y me preguntaba continuamente: ¿qué quieres? ¿cual crees que son los caminos para conseguirlo? ¿eres feliz? ¿cómo crees que serías feliz? ¿que te atormenta, qué problemas tienes en estos momentos? ¿cuáles son las soluciones?
No es un proceso fácil, pero aprendes a estar contigo, a verte de una manera diferente y saber qué quieres y que no. A algunas personas este proceso les dura un par de meses, a mi me ha durado casi un año y todavía no está terminado del todo.
Pues... durante todo este tiempo, he echado vistas al pasado para erradicar algunos problemas de raíz, para observar que quiero cuidar y mantener toda mi vida y lo que nunca jamás tengo que dejar entrar en mi vida.
Empecé por mi infancia, era una niña normal, que iba a clase, que sacaba notas normales, que vestía como una niña normal, pero que como te colaras en la fila del comedor o la tocaras las narices de más te enganchaba del pelo, que jugaba al fútbol más que a las muñecas... Supongo que a esa niña, como a esta adulta, seguir continuamente lo "normal" también la cansaba, y es que supe que iba a ser diferente cuando mi Barbie no tenía un Fiat 500, sino un todoterreno rosa y le gustaba derrapar.
En esa etapa fui feliz, o por lo menos la mayoría del tiempo, porque hay imágenes que no se borran de mi memoria.
Aún recuerdo a un pequeño desastre con rizos mirándose al espejo juntando toda la grasa de su vientre en una especie de cuadrado que había hecho con sus manos y llorando, porque odiaba esa grasa cada minuto de su existencia. Recuerdo como si fuera ayer, a aquella niña acomplejada por su sonrisa, una sonrisa con los paletos grandes y separados, que intentaba sonreír con la boca cerrada para que nadie lo viera.
Pero la grasa desapareció, mis paletos se juntaron y yo empezaba una nueva etapa, ahora era mayor, iba a entrar en el instituto. Ese instituto de siete edificios del que pensaba que nunca iba a parar de perderme, ahí empezó a aparecer mi acné juvenil, y todos los ataques que podían hacerme iban ahí.
Y el tiempo fue pasando... y esa niña iba creciendo, con sus granos, pero con mucha energía; la rebeldía fue un gran acompañante durante tres años, en el que los suspensos llovían y jefatura era una asignatura más en mi expediente.
Pero en ese tercer año, mi vida dio un giro de 360º, mi vida cambiaría para siempre y yo no tenía ni la menor idea. Recuerdo ese día como el peor de toda mi existencia, estaba comiendo con mis hermanos, como cada día, aunque no iba a ser un día cualquiera.
Se abrió la puerta de la entrada, era mi madre hecha un mar de lágrimas, después de hacerla la vida imposible en aquel trabajo, mi madre había sido despedida. Por eso, llegaba tan pronto a casa.
Tardaron unos meses en diagnosticar que su salud mental había variado, aquí fue la primera vez que saludé en primera persona al monstruo (ese que aparece cuando apagas la luz) su nombre era DEPRESIÓN.
Mi madre no tenía fuerzas ni para salir de la cama, apenas comía, sus "amigas" ya no llamaban tanto como antes. Lloraba en todos los rincones de la casa, el ambiente que se palpaba era gris
Yo, lloraba en mi cama todas las noches porque pensaba que mi madre se iba a morir de pena.
Todas las noches iba a su lado de la cama y hablaba un rato con ella, y sus lágrimas y las mías iban casi a compás.
Así que me puse a estudiar, dejé de hacer el imbécil y me puse en serio con todo, intenté coger las riendas de casa. Llegaba tarde de la biblioteca, primero porque estar en casa para mi fue un infierno, y lo segundo es porque por fin me había puesto metas y las iba a lograr.
Este agujero negro en mi vida, pasó, mi madre se recuperó consiguió otros trabajos, todo fue mejorando. Si pongo mi vida en una línea del tiempo, este sería el primer corte, mi primera etapa
Mamá, si lees esto, quiero que sepas que tienes una fuerza increíble, que lo bueno de conocer el fondo es que solo se puede ir para arriba, y que nunca volveremos a estar ahí abajo. Gracias a ti supe encontrar mi camino y tener la fuerza suficiente para superar todos los obstáculos que me he ido encontrando.
Y es que sí, todo pasa, pero primero atropella.
Tenía muchas ganas de escribir una entrada así, la salud mental es muy importante. Y cada día me cruzo con una persona diferente que ha sufrido alguna enfermedad de este tipo. No llegué a tener anorexia, pero sí que es verdad que perdí mucho peso por obsesión, y era tan solo una niña.
Los trastornos alimenticios son muy frecuentes, y a su vez tan graves como populares. Si habéis vivido alguno, o seguís luchando contra esos demonios, tenéis todo mi apoyo. Si alguien cercano lo está viviendo, por favor no le recordéis continuamente lo que está viviendo, y no les obliguéis a comer, porque muchas veces es peor. Espero que todo pase... y os atropelle lo menos posible, pero tenéis fuerza para salir de esto, estoy segura.
Para los que vivís, habéis vivido o conocéis a alguien con un tipo de trastorno mental, por favor, no os rindáis porque todo principio tiene fin, todos los infiernos consiguen superarse.
Por favor, nunca dejéis de lado ni desistáis con personas que os necesitan más que nunca a su lado. No es fácil convivir con esto, para nadie.
Esta vez, supongo que la entrada es diferente a todo lo que he escrito anteriormente, pronto subiré la continuación de esta parte. Espero que la disfrutéis, la comprendáis y no os duela tanto como a mi.
Feliz vida lectores.
Quiero que sepas que...
viernes, 10 de enero de 2020
martes, 18 de septiembre de 2018
Nueva etapa decían
Después de un verano un tanto extraño, vuelvo a Madrid, sin ilusión pero con ganas, es triste perder la ilusión pero una vez que eres capaz de reconocer en voz alta que la has perdido por prácticamente todas las cosas, te acostumbras.
Conoces a una persona, que te gusta, eso es raro, porque intentas evitar todo lo que tenga que ver con sentimientos desde hace mucho tiempo, te intentas alejar de todo lo que puede cambiar tu estado de ánimo, supongo que por miedo. El miedo también es triste, porque eso antes no existía, pero no vas a poner tu corazón de hielo en cualquier mano.
El primer día de la universidad, fue raro y duro, tan duro que caí rendida en las teclas del portátil con los ojos cerrados, mientras la profesora de estadística explicaba algo que seguramente fuera importante.
No estoy segura de haber escogido el camino correcto, pero de momento voy a seguir en línea recta, el resto ya se verá.
Veo amanecer todos los días desde una ventana y no es la de mi habitación, tampoco están tus brazos.
En la universidad vas a conocer mucha gente decían, soy la única que creo que no he cruzado palabra con nadie aún, tampoco me preocupa, ser sociable nunca ha sido lo mío y no busco hacer amigos.
En teoría de la educación hoy nos han planteado algo bastante curioso, que yo por lo menos ya me había planteado anteriormente ¿Qué es ser diferente, único?
Han respondido algo así como que potenciar la individualidad de cada uno, tus virtudes sobretodo. Me hacía gracia, todos quieren ser diferentes pero son todos iguales. Te fijabas en cada uno y los mismos pantalones, el mismo tipo de jerseys o camisetas, y las zapatillas que siguen la moda, sin embargo, todos se consideran diferentes. Nuestra ropa también habla, y te lo dice alguien que no se esfuerza en llevar el mejor outfit, que con un chándal, una camiseta ancha y unas zapatillas va servida. El caso, es que cuando alguien no sigue esas modas, es diferente, no lo consideran algo positivo y se alejan.
Probablemente no sea mi caso, soy bastante normal y me gusta pasar de largo, pero supongo que no lo consigo, porque soy la del chándal rosa que no le gusta hablar con la gente y que eso no le preocupa en absoluto.
Porque soy esa que mientras el profesor cuenta como va a evaluar, ella mira pisos en Londres planeando una huida.
Queréis ser tan distintos que termináis siendo todos iguales.
No sé como es esta nueva etapa, pero si me he equivocado de camino, me doy media vuelta, que tampoco llevo mucho recorrido.
Por último deciros que ahora creo en el amor, pero no en las personas, porque alguien que se coló en mi vida de un día para otro me dio el mejor argumento que he escuchado hasta ahora:
El amor es la hostia, pero las personas somos decepcionantes.
Así que espero, que vuelvas a abrazarme, a mirarme con cara de deseo y que vuelvas a provocar la sonrisa que tanto dijiste que te gustaba, porque no he vuelto a sacarla desde que fuiste.
Y si tengo que volver a decirte algo, será que quiero volver a verte semidesnudo entre unas sábanas que ni siquiera son nuestras.
Conoces a una persona, que te gusta, eso es raro, porque intentas evitar todo lo que tenga que ver con sentimientos desde hace mucho tiempo, te intentas alejar de todo lo que puede cambiar tu estado de ánimo, supongo que por miedo. El miedo también es triste, porque eso antes no existía, pero no vas a poner tu corazón de hielo en cualquier mano.
El primer día de la universidad, fue raro y duro, tan duro que caí rendida en las teclas del portátil con los ojos cerrados, mientras la profesora de estadística explicaba algo que seguramente fuera importante.
No estoy segura de haber escogido el camino correcto, pero de momento voy a seguir en línea recta, el resto ya se verá.
Veo amanecer todos los días desde una ventana y no es la de mi habitación, tampoco están tus brazos.
En la universidad vas a conocer mucha gente decían, soy la única que creo que no he cruzado palabra con nadie aún, tampoco me preocupa, ser sociable nunca ha sido lo mío y no busco hacer amigos.
En teoría de la educación hoy nos han planteado algo bastante curioso, que yo por lo menos ya me había planteado anteriormente ¿Qué es ser diferente, único?
Han respondido algo así como que potenciar la individualidad de cada uno, tus virtudes sobretodo. Me hacía gracia, todos quieren ser diferentes pero son todos iguales. Te fijabas en cada uno y los mismos pantalones, el mismo tipo de jerseys o camisetas, y las zapatillas que siguen la moda, sin embargo, todos se consideran diferentes. Nuestra ropa también habla, y te lo dice alguien que no se esfuerza en llevar el mejor outfit, que con un chándal, una camiseta ancha y unas zapatillas va servida. El caso, es que cuando alguien no sigue esas modas, es diferente, no lo consideran algo positivo y se alejan.
Probablemente no sea mi caso, soy bastante normal y me gusta pasar de largo, pero supongo que no lo consigo, porque soy la del chándal rosa que no le gusta hablar con la gente y que eso no le preocupa en absoluto.
Porque soy esa que mientras el profesor cuenta como va a evaluar, ella mira pisos en Londres planeando una huida.
Queréis ser tan distintos que termináis siendo todos iguales.
No sé como es esta nueva etapa, pero si me he equivocado de camino, me doy media vuelta, que tampoco llevo mucho recorrido.
Por último deciros que ahora creo en el amor, pero no en las personas, porque alguien que se coló en mi vida de un día para otro me dio el mejor argumento que he escuchado hasta ahora:
El amor es la hostia, pero las personas somos decepcionantes.
Así que espero, que vuelvas a abrazarme, a mirarme con cara de deseo y que vuelvas a provocar la sonrisa que tanto dijiste que te gustaba, porque no he vuelto a sacarla desde que fuiste.
Y si tengo que volver a decirte algo, será que quiero volver a verte semidesnudo entre unas sábanas que ni siquiera son nuestras.
martes, 17 de abril de 2018
Dear...
Después del caótico examen de matemáticas, saqué mis conclusiones. Y es que al fin y al cabo mi vida es como ese examen.
Rompí tres o cuatro hojas por inseguridad, no confiaba en mí misma y eso fue el atajo para la decepción, como he hecho con mi vida, pero no he sido quien me rompió sino que dejé que me hicieran mil pedazos pues eso,tres o cuatro veces y me decepcioné a mi misma por sentirme tan abajo cuando sabía que merecía estar en lo más alto.
Logré, que después de sufrir una crisis existencial en ese examen y querer largarme entregando una hoja con mi nombre, hacer unos cuantos ejercicios. Y es que tras cada ruptura dolorosa, queriendo irme muy muy lejos, consigo seguir adelante por muchos tachones que tenga mi historia.
Puede que no, que no consiguiera tener la nota que quería, pero si miras todo lo que había detrás de ese examen, quizás me merecía una nota más alta, hay mucho esfuerzo y mucho dolor detrás de ese papel con cuentas.
Pues eso es lo que pasa, quizás me merezco algo mejor que tú, pero la vida no sabe mirar atrás y solo quiere que mires hacia el frente.
Después de todo esto, me di cuenta de que soy una raíz cuadrada negativa, porque esta locura no tiene solución, yo no quiero tanta cordura.
Dear ex:
Ojalá algún día te des cuenta de que lo único que quise es hacerte feliz.
Dejemos el amor a un lado, apartemos mi fracaso escolar y el resto de cosas negativas. Cuando sale el sol intento ver el lado positivo a todo, el sol platónico está asociado al bien, y en parte yo también lo asocio.
Hoy no te voy a llamar X, porque no creo que seas una incógnita, sino una solución.
Querida Ana, gracias por darme lecciones de vida cada día que te sientas a mi lado, gracias por hacerme amenas todas las semanas cuando estamos de exámenes hasta el cuello.
Creo que eres la razón por la que sigo dejándome la piel en este curso, en parte para no decepcionarte a ti, estoy segura de que lograrás todas y cada una de tus metas, porque no dejas de retarte, porque desafías a la vida cada vez que andas. Sé que serás la mejor de toda tu carrera, sea cual sea por la que te decantes.
Espero que te quieran de la manera que tu quieres, porque eres la que más se lo merece, y si no encuentras tu media naranja, sigue comiendo mandarinas.
Sigue sonriendo a la vida como si ella no dejara de putearte, porque el karma te devolverá todas y cada una de las cosas buenas que has hecho.
Sigue sin arrepentirte de cada cosa buena que haces y que personas de mierda desprecian, sigue vistiéndote de revista cuando las cosas vienen mal dadas, y sigue llamándome idiota cada vez que suelto alguna tontería para provocar tu risa. La cosa es... SIGUE, pero por favor a mi vera.
Querida yo del futuro:
No te separes de la gente que siempre te dio el impulso para alzar el vuelo. Deja de buscar el amor, al fin y al cabo vas a seguir sin creer en él. Espero que te hayas perdonado por cada vez que te has hecho daño y por las veces que te has odiado cuando te mirabas al espejo, espero que sigas igual de fuerte porque sabes salir de todo.
No vuelvas a tocar rosas con espinas, que luego te quejas de dolor.
Rompí tres o cuatro hojas por inseguridad, no confiaba en mí misma y eso fue el atajo para la decepción, como he hecho con mi vida, pero no he sido quien me rompió sino que dejé que me hicieran mil pedazos pues eso,tres o cuatro veces y me decepcioné a mi misma por sentirme tan abajo cuando sabía que merecía estar en lo más alto.
Logré, que después de sufrir una crisis existencial en ese examen y querer largarme entregando una hoja con mi nombre, hacer unos cuantos ejercicios. Y es que tras cada ruptura dolorosa, queriendo irme muy muy lejos, consigo seguir adelante por muchos tachones que tenga mi historia.
Puede que no, que no consiguiera tener la nota que quería, pero si miras todo lo que había detrás de ese examen, quizás me merecía una nota más alta, hay mucho esfuerzo y mucho dolor detrás de ese papel con cuentas.
Pues eso es lo que pasa, quizás me merezco algo mejor que tú, pero la vida no sabe mirar atrás y solo quiere que mires hacia el frente.
Después de todo esto, me di cuenta de que soy una raíz cuadrada negativa, porque esta locura no tiene solución, yo no quiero tanta cordura.
Dear ex:
Ojalá algún día te des cuenta de que lo único que quise es hacerte feliz.
Dejemos el amor a un lado, apartemos mi fracaso escolar y el resto de cosas negativas. Cuando sale el sol intento ver el lado positivo a todo, el sol platónico está asociado al bien, y en parte yo también lo asocio.
Hoy no te voy a llamar X, porque no creo que seas una incógnita, sino una solución.
Querida Ana, gracias por darme lecciones de vida cada día que te sientas a mi lado, gracias por hacerme amenas todas las semanas cuando estamos de exámenes hasta el cuello.
Creo que eres la razón por la que sigo dejándome la piel en este curso, en parte para no decepcionarte a ti, estoy segura de que lograrás todas y cada una de tus metas, porque no dejas de retarte, porque desafías a la vida cada vez que andas. Sé que serás la mejor de toda tu carrera, sea cual sea por la que te decantes.
Espero que te quieran de la manera que tu quieres, porque eres la que más se lo merece, y si no encuentras tu media naranja, sigue comiendo mandarinas.
Sigue sonriendo a la vida como si ella no dejara de putearte, porque el karma te devolverá todas y cada una de las cosas buenas que has hecho.
Sigue sin arrepentirte de cada cosa buena que haces y que personas de mierda desprecian, sigue vistiéndote de revista cuando las cosas vienen mal dadas, y sigue llamándome idiota cada vez que suelto alguna tontería para provocar tu risa. La cosa es... SIGUE, pero por favor a mi vera.
Querida yo del futuro:
No te separes de la gente que siempre te dio el impulso para alzar el vuelo. Deja de buscar el amor, al fin y al cabo vas a seguir sin creer en él. Espero que te hayas perdonado por cada vez que te has hecho daño y por las veces que te has odiado cuando te mirabas al espejo, espero que sigas igual de fuerte porque sabes salir de todo.
No vuelvas a tocar rosas con espinas, que luego te quejas de dolor.
sábado, 7 de abril de 2018
Dame tiempo
No es que necesite hacer y deshacer el puzzle una y otra vez, es que han ido desapareciendo piezas que hacen imposible reconstruirlo de nuevo.
Después de cuatro años, me he dado cuenta de que había una pieza que no conseguía encajar con el resto, y solo estorbaba incapacitando la posibilidad de encontrar la que faltaba. Era necesario oír de otras bocas el "lo has intentado, no es culpa tuya" aunque no haya desaparecido mi sentimiento de culpa.
Creo que hice lo correcto para los dos, necesitamos estar un tiempo sin vernos, sin saber uno del otro. No sé si estoy mejor sin ti, pero viendo el atardecer desde la azotea no puedo evitar el echarte de menos.
Cuando estás en lo más alto, los recuerdos revolotean, siento frío al no tener tu brazo sobre mi hombro, al no tener tu cálida sonrisa bailando y señalando el futuro que tendríamos. Eramos de película no te lo voy a negar.
Si lo hice así de frío, fue porque también era lo mejor para ti, te lo aseguro, aunque hiciera daño era lo más cuerdo. Nunca dejaremos de ser aquellos niños que se conocieron con catorce e intentaron correr siempre delante de los problemas, escapar de la realidad, por mucho que pase el tiempo siempre seremos dos locos.
Hablo de otra pieza, que encajaba a la perfección con el resto, que daba estabilidad a la estructura, y de un día para otro desapareció. No me canso de buscarla por cada rincón, pongo demasiado empeño en volver a toparme con ella, pero nunca hay respuesta.
Hablo de dos corazones rotos que se conocieron en el sexto mes del año, con doce días largos sin haberse tropezado. Es difícil no vivir de recuerdos, como el primer beso cuando te habías bajado de este estúpido bus y yo andaba perdida tratando de encontrarte, como enseñarte donde había intentado olvidar cada una de mis decepciones, donde me había sentado y me había hecho pequeñita a medida que el día se apagaba.
Siete días dan para mucho, para mucho amor, para muchos recuerdos y para corretear por diferentes sitios de Madrid dejando un beso en cada uno de ellos.
Cuando te encierras tú mismo en una jaula, es difícil que te des cuenta que tienes las alas más bonitas del planeta y que eres capaz de volar muy alto, por cada acierto no te has movido del sitio pero por cada fallo has puesto un barrote hasta construir tu propia jaula, donde crees que nada te puede hacer daño pero donde estás totalmente desprotegido.
Aislarte cuando vienen las cosas mal dadas es una de tus formas favoritas de hacer daño, dar y no recibir también cansa, ya te lo habrán dicho. Tengo esperanzas de que vuelvas, de que vuelvas a alzar el vuelo y te poses en mí, pero no estoy segura de quererlo.
Me gustaría contarte como mil noches he hecho, el desastre que es mi vida. Esta vez en menos de veinticuatro horas mi vida cambió radicalmente, tengo ganas de volver a escribirte y decirte que todo irá bien porque no te voy a dejar caer, pero cuando el orgullo habla, el corazón calla.
Después de que me llamaran tóxica, como los gases, después de haber llorado hasta las mil y al día siguiente sonreír como si el viento me hiciera cosquillas, quiero recordarte que fuiste una de las razones por las que abría los ojos día a día.
No digo que seas un cobarde por huir, yo también lo hice, pero yo hoy voy a luchar aunque vaya a contracorriente, sé que vuelo alto y no voy a dejar que me encierren, pienso ir con toda la bandada, ellos alzan el vuelo para que yo no caiga.
Así que no, no quiero darte tiempo para que te hagas más débil, he visto tus ojeras y que apenas puedes abrir los ojos, y no quiero seguir dándote tiempo, quiero que veas que el tiempo solo no sirve más que para dar vueltas y vueltas a los mismos errores todo el rato.
Quiero darte tiempo, tiempo de risas, de nuevos lugares.
Quiero darle tiempo al resto de piezas de mi puzzle para que decidan si irse o quedarse, quiero muchas cosas, entre otras a ti.
jueves, 1 de marzo de 2018
Eres gilipollas
La lluvia siempre ha sido un temporal que me ha tocado un poco la moral, siempre consigue ponerme triste, o no querer salir de la cama. Pero hoy mi sexto sentido, nada más abrir los ojos me avisaba que no iba a ser mi día, que no debía salir de mi cuarto, pero aún así he querido echarle un par de ovarios al asunto, grave error, como siempre.
Tras un día en el que no me sentía yo, aunque me haya puesto mi sudadera favorita y unas zapatillas que me hacen recordar muy buenos momentos, ha llegado alguien a poner la guinda al pastel, lo que viene siendo para joderme un poco más.
Las palabras duelen cuando vienen de bocas a las que aprecias, pero más de las bocas que se conocen y han pasado tanto tiempo acariciándose.
Y es que ahora, al parecer debo de cambiar, porque tratar por igual a mis amigos que a mis amigas supone un problema, ¿en que cabeza cabe bromear con tu amigo si se trata de un hombre? Que se note la ironía.
Gracias a lo de hoy, a ti, he conseguido adivinar porque me convertí en una persona tóxica en mis relaciones, ahora entiendo que tú me hiciste creer que quien no tiene ataques de celos no te quiere. Y la verdad es que me avergüenzo, ojalá las cosas hubieran sido distintas y no me hubieras hecho desconfiar con tus actitudes de los que se merecían mucho más que mi confianza.
Pero es que en vez de preocuparte por si hablo con diez, veinte o cincuenta chicos, ojalá te preocuparas por el daño que haces a la gente que te rodea, por el daño que has hecho a tu familia y por tu problema con las drogas, que a mí no me la cuelas que tus "ya no me drogo" me los conozco desde hace mucho.
Ahora pensaréis lo peor de lo peor, pues acertáis, por lo menos hay yonkis que valoran lo que tienen o lo que la gente les da. Tú ni eso, porque como no me he jugado veces el cuello por ti, como no he dado todo de mí porque tú salieras de mierdas, o mucho mejor, como no me has hecho presentarme en pleno Madrid centro para recoger uno de tus "recados" por la noche, con gente que no conozco y poniendo en peligro mi vida, pues total, si eso es lo que hace cualquier zorra como yo ¿no?
Así que hoy cuando me he mirado al espejo y tenía los ojos empapados, me he dicho si es que ERES GILIPOLLAS, puedes ir de mala, puedes vengarte y puedes tener ideas terriblemente crueles, pero luego de buena pasas a ser una imbécil, que no solo ha perdido tiempo, ha perdido dinero y ha perdido personas por un ser totalmente tóxico. Tras enfadarme conmigo misma, le di la vuelta a todo otra vez, y es que puede que yo sea gilipollas, pero me encuentro con personas como tú y se me pasa un poco al sentirme infinitamente más inteligente.
Con 19 años y sigues siendo el mismo niñato que conocí con apenas 14, vergüenza me daría, pensaba que cambiarías, por lo menos conseguiste que me tragara que de verdad sufrías por no poder ser fiel aunque quieras realmente a una persona, enhorabuena, eres un gran actor.
Pero el Oscar a la mejor película de 2018 también va para ti, que sin tener ni puta idea de cual es mi entorno, te da un ataque de celos sin recapacitar que no somos nada y te piensas que mis amigos tienen un derecho a roce conmigo.
Si es que ya decía yo, que los tíos como tú servís para follar y poco más, ahora que te he bajado del altar, tampoco sirves mucho para eso, pues te faltan los mismos centímetros de pene que neuronas en el cerebro.
Triste sería admitir que me he corrido más con grandes temas que contigo en la cama.
La próxima vez, piensate dos veces a quien llamas zorra, a quien bajas el tanga, no soy maga, pero siempre tengo un as debajo de la manga.
martes, 23 de enero de 2018
Enero
Empecé el año como otro cualquiera, pensando que este año las cosas cambiarían, aún sabiendo que me mentía a mi misma.
Pues no, nada a cambiado, o por lo menos no a mejor, es verdad que besé a una persona el uno de enero, lo que muchos habrían deseado, y era la persona a la que quería, de la que estaba enamorada o en proceso de desamor ya no sé...
Fue un beso un tanto agridulce, pues aunque intentara convencerme sé que nada cambiaría.
Y ahora sé que cobarde no es un suicida, que cobarde soy yo por no decirte que te echaría de menos, que nos echaría de menos.
Cobarde por acostarme con unos ojos verdes a los que quiero querer pero con ganas de levantarme al lado de unos azules.
Sé que has vuelto a corretear por Madrid, esta vez no estabas atado a mi mano, mirabas a una rubia con deseo aunque me consuela que fuera una cerveza.
Y ahora tengo algo más claro que conocemos a personas en el momento equivocado, en las distancias erróneas... Pero también me he dado cuenta de que las cosas son más fáciles de lo que pensamos, solo que tenemos la extraña manía de complicar todo.
Te sorprendería saber cuantas noches he mirado al techo intentando que él me diera una respuesta, cuantas veces he consultado con mi almohada si debería escribirte todo lo que me duele pero como es obvio no he recibido una respuesta y yo no he sabido responderme, por lo que la cobardía se apodera de mi.
Apenas tengo fuerzas para terminar el mes, me siento más débil que nunca. He de confesarte que he vuelto a tener los pelos de punta, no ha sido una canción ni otras bocas, he sido yo misma al verme reflejada en el espejo que parecía uno cóncavo y al ver que la persona que hay frente a mi no soy yo, me he perdido por intentar ganarte y no veas que si duele...
Pero después del primer amor nunca duele lo mismo, claro que me has dolido, como si me estuviera rompiendo parte por parte todos los huesos del cuerpo, pero después del primero sé que de amor no se muere nadie, y que yo no voy a ser la primera en hacerlo.
Ha llegado un momento en el que me dueles más que me quieres y eso no soy capaz de permitirlo, no sé cuando sacaré las fuerzas para decirte adiós, un adiós que no volverá a saludarte, porque aún no logro entender porque te empeñaste en volver cuando sabías que todo estaba roto. Quizás habría logrado entenderlo si te hubieras tomado las molestias de volver a pegar todos esos trozos que era yo, pero volviste para pisotearlos uno por uno.
Ojalá algún día pueda perdonarme por abandonarme, por no ser capaz de quererme y por tratar de engañarme.
Hoy quiero que sepas que quiero bajarme de este tren que me tiene atada de pies y manos pero el muy capullo ahora no quiere parar.
Pues no, nada a cambiado, o por lo menos no a mejor, es verdad que besé a una persona el uno de enero, lo que muchos habrían deseado, y era la persona a la que quería, de la que estaba enamorada o en proceso de desamor ya no sé...
Fue un beso un tanto agridulce, pues aunque intentara convencerme sé que nada cambiaría.
Y ahora sé que cobarde no es un suicida, que cobarde soy yo por no decirte que te echaría de menos, que nos echaría de menos.
Cobarde por acostarme con unos ojos verdes a los que quiero querer pero con ganas de levantarme al lado de unos azules.
Sé que has vuelto a corretear por Madrid, esta vez no estabas atado a mi mano, mirabas a una rubia con deseo aunque me consuela que fuera una cerveza.
Y ahora tengo algo más claro que conocemos a personas en el momento equivocado, en las distancias erróneas... Pero también me he dado cuenta de que las cosas son más fáciles de lo que pensamos, solo que tenemos la extraña manía de complicar todo.
Te sorprendería saber cuantas noches he mirado al techo intentando que él me diera una respuesta, cuantas veces he consultado con mi almohada si debería escribirte todo lo que me duele pero como es obvio no he recibido una respuesta y yo no he sabido responderme, por lo que la cobardía se apodera de mi.
Apenas tengo fuerzas para terminar el mes, me siento más débil que nunca. He de confesarte que he vuelto a tener los pelos de punta, no ha sido una canción ni otras bocas, he sido yo misma al verme reflejada en el espejo que parecía uno cóncavo y al ver que la persona que hay frente a mi no soy yo, me he perdido por intentar ganarte y no veas que si duele...
Pero después del primer amor nunca duele lo mismo, claro que me has dolido, como si me estuviera rompiendo parte por parte todos los huesos del cuerpo, pero después del primero sé que de amor no se muere nadie, y que yo no voy a ser la primera en hacerlo.
Ha llegado un momento en el que me dueles más que me quieres y eso no soy capaz de permitirlo, no sé cuando sacaré las fuerzas para decirte adiós, un adiós que no volverá a saludarte, porque aún no logro entender porque te empeñaste en volver cuando sabías que todo estaba roto. Quizás habría logrado entenderlo si te hubieras tomado las molestias de volver a pegar todos esos trozos que era yo, pero volviste para pisotearlos uno por uno.
Ojalá algún día pueda perdonarme por abandonarme, por no ser capaz de quererme y por tratar de engañarme.
Hoy quiero que sepas que quiero bajarme de este tren que me tiene atada de pies y manos pero el muy capullo ahora no quiere parar.
sábado, 21 de octubre de 2017
Hablemos de principios
Hola,
de nuevo…
Hoy
vengo a devolverte las palabras que me regalaste algún día de esos en los que
parecía que el sol no iba a darse nunca por vencido y la luna no saldría en
ningún momento.
A la
misma a la que le dejaste leer entre lineas que era una zorra sin principios, a
la que le hiciste dudar hasta de sí misma, hoy te está escribiendo esto y que
por primera vez en años no lo hace para ella misma, si no para que también lo
lean otros.
Esa
zorra sin principios que algún día me llamaste hoy viene a decirte que no soy
yo la que carecía de ellos, porque aunque muchas veces le pesaran, los ha
seguido en todo momento.
Sin
embargo, tú que tanto hablabas de serles fieles, también a ellos les has puesto
los cuernos.
La piel
de gallina ya no me la ponen tus besos en el cuello (que como me jodía no poder
controlar eso) ni tus audios con lo que habías tachado y vuelto a escribir mil
veces en un folio del que ahora solo quedan restos de tinta, porque sí, debo admitirte
que eras jodidamente bueno en hacer que mis mariposas revolotearan, pero al fin
y al cabo eres un capullo que no puede tener las suyas.
No
tenías mucho que envidiar a Lorca, ni a muchos otros, furiosos estarían ellos
al saber que hubiera cambiado su arte por verte escribir en el folio una vez más.
El otro
día me dijeron que siguiera adelante con esto, que era muy grande lo que estaba
haciendo, pero creo que mienten… Son ellos los que hacen grande mis palabras
por ser capaces de sentir mi dolor vomitado en una simple pantalla y que ellos
logran que la transpase y se les clave en el pecho.
Me he
leído en otras pantallas, porque es precioso sentirte identificada con lo que
alguien escribe y pensar que no eres la única sobre la faz de la tierra que lo
sufre, pero no te imaginas lo que es leerte en la pantalla, entre versos o
entre prosa, que más da, cuando sabes que alguien está hablando sobre ti y
acierta tan de lleno con todo lo que dice.
Porque
sí, cuando me rompen el corazón nuevamente me vuelvo la más hija de puta en
este tema, pero esta vez no he sido yo quien ha dado al interruptor para apagar
mis sentimientos fue él quien creó un cortocircuito en el que apagó todo lo que
tenía dentro.
Por lo
que hoy vengo a decirte que he vuelto a tumbarme a ver las estrellas, aunque
esta vez no rezaba por tenerte al lado, y me han repetido por última vez que los fugaces éramos nosotros.
La pionera de los blog en mi ciudad, la impulsora de que hoy siga teniendo más ganas de que esto salga adelante, la que no parece que la importe nada pero es capaz de sufrir tu dolor.
Y es que daría lo que fuera por ponerme en tu lugar y no verte sufrir ni un día más, sabes muy bien lo agradecida que estoy por la entrada que me dedicaste, por aguantarme cuando yo misma no sé hacerlo y por seguir conmigo durante todos estos años.
Ella sí que es prosa o verso en cualquiera de sus aspectos, y los que me leéis a mi (que aún estoy impresionada de todos los que sois), os pido como favor que os paséis a leer el suyo, y para mi, mi favorito.
Sin más descaro os dejo aquí el link, al que os engancharéis tanto como a vuestra serie favorita.
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